Newsletter Nº 3 – Nuevas Tecnologías en la Alta Dirección

Este tercer número está referido al impacto de las nuevas tecnologías en la alta dirección de empresas e instituciones.

José María de la Torre – Socio y Líder de la Unidad de Tecnología

El impacto de las nuevas tecnologías es una de las principales preocupaciones a los que se enfrenta la alta dirección de empresas e instituciones según resaltan recientes análisis y publicaciones. Además de en el negocio y las empresas, son evidentes los impactos en las relaciones entre las personas ya sean clientes, empleados, proveedores, socios, accionistas, ciudadanos… y por tanto, en toda la sociedad.

De todas ellas, la Inteligencia artificial con la reciente irrupción de la IA generativa, ha supuesto una disrupción que afecta a muchos aspectos de nuestra vida profesional y privada. Y son las personas en el uso individual quienes la están adoptando masivamente.

La IA generativa sustenta un crecimiento de negocio rentable y sostenible, gracias a la automatización y simplificación de tareas, con reducción de costes y aumento de productividad. Al mismo tiempo, la regulación, la privacidad, la seguridad, los derechos, los sesgos, la sostenibilidad, la gestión de fallos, en definitiva, la ética asociada a la IA está teniendo grandes efectos sociales.

Desde una firma que se dedica a impulsar el mejor talento directivo, nos llama la atención el potencial impacto laboral y social que el uso de esta tecnología puede tener:

> ¿Reducirá la masa total de empleados que trabajan en cualquier industria, generando más desempleo?

> ¿O mejorará la calidad de vida reduciendo la dedicación de cada empleado necesaria para que la empresa sea productiva, sin merma en los salarios?

> ¿Generará colectivos sin formación, sin ´skills´, sin capacidad de reinventarse y de ser útiles a las empresas y a la sociedad?

> ¿O mejorará la calidad del trabajo reduciendo la monotonía, aumentado la creatividad, actualizando las habilidades de los empleados e incluso mejorando las condiciones ambientales?

> ¿Nos llevará a un conformismo sin creatividad, sin sueños ni ambiciones?

> ¿O mejorará la autoestima de las personas en todas las facetas de la vida balanceando trabajo productivo y motivador con ocio inspirador y crecimiento personal?

Aunque cabe la tentación de imaginar un futuro distópico, si miramos positivamente con el retrovisor de la historia, las anteriores revoluciones industriales trajeron más productividad y nuevos mercados y empleos a la vez que mejoras en las condiciones laborales y sociales, junto a ocio y trabajo de más calidad.

Posiblemente los efectos de la implantación masiva de la IA sean duales; unos positivos y otros potencialmente negativos, y por tanto se necesitarán líderes que amplifiquen los positivos mientras detectan y minimizan sus posibles efectos adversos. Por ello parece conveniente incorporar en los comités dirección y en los consejos de administración más talento con conocimientos en transformaciones y
tecnologías que específicamente impulsen y controlen el desarrollo de la IA de un modo ético y responsable.

Y dado el carácter holístico y social de tales transformaciones pensamos que, no es sólo el CIO, el CIIO, el CDO, el CISO, etc. quien tiene esa responsabilidad. Desde los consejos de administración y los comités de dirección, se deben tener habilidades para gestionar esta nueva transformación. Y potenciar la necesidad del aprendizaje y actualización permanente también en la alta dirección.

Una de las búsquedas más realizadas en internet es: ¿perderé mi trabajo por la IA?. Desde aquí realizamos esa búsqueda y la IA nos respondió: “Aunque la automatización puede cambiar la naturaleza de algunos trabajos, también puede mejorar la forma en que trabajamos. Es importante estar preparado para aprender nuevas habilidades en este contexto”.

Confiemos en que el talento directivo de hoy y de mañana apoye esa mejora de productividad con el uso de la tecnología, y que simultáneamente se mejoren las condiciones laborales y de vida.

Desde aquí aportaremos nuestro granito de arena para detectar, analizar, recomendar y posicionar ese talento con capacidad tecnológica en los altos órganos de dirección de las empresas. Talento que, focalizado en resultados medibles, deberá ser innovador, disruptivo, creativo, transformador, motivador y socialmente comprometido.